Historia Sara y Raúl

Sara y Raúl son una pareja en la que brilla la fuerza y la intensidad. Casi siete años después de un inicio complejo están aquí para demostrar al mundo que son fuertes y se aman. Una relación que nace de forma inesperada y tras mucho tiempo de insistencia por parte del novio. Sara, fue la princesa que tardó en conquistar, fijaos si tardó, que para pasar más tiempo con ella hasta se hizo donante de sangre, ¿no es eso amor?

Ella, de un pueblo de Guadalajara, él, de un pueblo de Extremadura, juntos por un mismo vínculo: el amor puro.

El amor es esa fuerza que nos hace continuar en la vida. El amor es lo que nos hace tener ilusión por vivir, por caminar, por crecer, por dar vida.

Su mayor ilusión es ser papás, dar vida.  Ya estamos todos imaginando a Raul con el retoño en su todoterreno por el campo para ver los toros, hacer un picnic o disfrutar de un atardecer mientras que Sara le consiente con un montón de chuminadas y millones de besos. Porque estos dos jóvenes tienen amor que entregar.

El amor es naturaleza, la esencia de la experiencia humana y la emoción. Es la raíz de todo y todo lo que nosotros, como seres humanos, hacemos. El amor enriquece nuestra experiencia, y llena nuestra vida de significado. Esto nos da una base firme desde la que crecer, aprender y cambiar. En esta pareja hay creencias y magia. Lo tiene todo a favor.

Los amigos, los familiares de los novios son el mayor jurado que una pareja puede tener. Ellos analizan y dictan si uno es apto o no para continuar con la historia. Ana, Alicia y Delia como las amigas mas observadoras y por otro lado los amigos del novio, fueron testigos de esta conquista. Los familiares saben que esto se lleva a cabo porque es un paso de amor y no un trámite. Una boda íntima con la gente que de verdad importa.

Historia Carolina y Pedro

“¿Qué es el amor?

La respuesta a esta pregunta es muy personal, respondedla en silencio mientras

os confieso lo que responderían Carolina y Pedro: “El amor es su historia”.

Su relación arranca en Sevilla. Se conocieron en la universidad.

Compartieron equipos de trabajo, escapadas de recreo, fiestas y pizza a las tantas. 

Se encontraba con ellos una compañera, que fue quien planteó con escepticismo la

gran pregunta: ¿Los romances a distancia están condenados a fracasar o pueden

funcionar? Ambos respondieron que el amor en la distancia no.

Esa mañana de hace diez años ambos hablaron con la razón y no con el corazón.

Dialogaron de historias grises que otros vivieron. Su historia es la muestra de

que los kilómetros crean vínculos más estrechos, más románticos y más fuertes.

Parece que cupido fue caprichoso al atravesar el corazón de estos dos jóvenes.

Les dio la capacidad de comprobar que la independencia y la soledad de cada

uno es vital y les ofreció la virtud de conocer que el amor es atrevimiento,

paciencia y comunicación.

Durante esta etapa sólo tendrán que poner en práctica lo aprendido:

Ser respetuosos, los kilómetros les dieron la clave, la confianza.

Ser sinceros: respetar los tiempos de autonomía.

Ser claros y afrontar los problemas desde la honestidad.

Aceptarse con las virtudes y defectos del compañero.

Y apoyarse en los amigos y familiares para los momentos duros.

Por este motivo hoy estaos aquí. Ellos querían una boda con amigos, que la

gente que ha formado parte de su historia de amor, individual y conjuntamente,

estuviesen presentes hoy. Querían que esto fuese una fiesta, ¡y lo es, una fiesta

para celebrar la vida y amor!

Os invito a disfrutar de este día por todo lo alto, que nada ni nadie os pare, la

vida es amor y el amor está presente en Carolina y Pedro”.

Historia de Ela y Pablo

La temática de esta boda nos invita a viajar a los años 50.

Durante esta década se desarrollan las historias de amor de los

padres de Mihaela y los de Pablo; fruto de su vida e historia

es el amor que celebramos hoy.

La Historia, también nos recuerda que en las épocas más

duras, como la Segunda Guerra Mundial, el amor sobrevive, la

ilusión aflora y la esperanza gana. Y es que en los años 50, con

el fin de la Segunda Guerra mundial, surgieron nuevas

tendencias en moda, música, cine y libertad de expresión.

Resultó ser el tiempo del inicio de lo que disfrutamos hoy. Un

momento crucial que unió la Paz mundial con el ritmo del rock

and roll y los automóviles, la cera en el pelo y tupé.

Época de celebración, las guerras habían terminado y las

fiestas se llenaban de jóvenes apasionados dispuestos a

divertirse, comer y vivir historias de cine.

Conocedores somos que de las peores tempestades nacen las

mejores cosechas. Del sufrimiento del pasado agradecemos lo

que tenemos. Hoy, es fruto del antes y un guiño un después

para todos, este día, es el homenaje al amor de los años 50, a

las historias de amor que sobreviven en los peores momentos y

vida en familia. Ahora en pleno 2016, con nuestros conflictos bélicos, nuestra

innovación y nuestro avance en la industria, damos gracias, 

porque entre tanto caos y libertinaje ha nacido una pareja y hoy

un matrimonio.